Me he vuelto a hacer pipí.

Me he vuelto a hacer pipí.

fecha del articulo 15/06/2016


Siempre hemos pensando que el desarrollo de un niño/a avanza de manera lineal, es decir que en la medida en que cumplen años, van adquiriendo y desarrollando mayores destrezas y nuevos conocimientos. Sin profundizar en la adquisición y progresos que vamos observando en nuestros pequeños, lo primero que debemos dejar claro es que cada niño tiene un ritmo de aprendizaje diferente al otro, por lo que si algunos pequeños adquieren el habla al año, no habrá que alarmarse si su hermano no ha pronunciado ni una palabra a la misma edad. Lo mismo ocurre con la marcha, en algunos pequeños se observará un desplante motor mayor y en otros el desarrollo será más pausado. Es importante tener en cuenta que el cerebro del niño se va preparando para la adquisición de estos aprendizajes, pero variará dependiendo de cada uno de ellos. Aclarado este punto, la pregunta surge cuando por alguna razón, frente a aprendizajes ya adquiridos, observamos que éstos comienzan a desaparecer y retrocedemos a etapas anteriores. Es ahí, cuando el pánico se apodera de los padres y angustiados se preguntan ¿Qué ocurrió?

Esta pregunta suele ser bastante frecuente, sobre todo considerando la adquisición del control de esfínter. Si pudiéramos definir esta adquisición en un rango relativamente esperablemente, debiésemos situarlo entre los 2 y 4 años de edad. Como se habrán dado cuenta, es un rango amplio, propio de un proceso largo, en donde en primer lugar los niños empiezan a tener conciencia de haber mojado los pañales y son capaces de comunicarlo a través de algunas verbalizaciones o movimientos dando la señal de que han hecho pipí. Ahora bien, el hecho de que sean capaces de comunicarlo no necesariamente da cuenta de que están preparados para sacarse los pañales. Posterior a esta etapa de reconocer “estar mojados”, serán capaces de identificar el hecho de estar orinando y luego de identificar la urgencia por orinar, hasta finalmente controlar esta necesidad hasta llegar al baño.

Como verán es un proceso que implica diferentes etapas, y por lo mismo no nos debemos extrañar que tome más tiempo del que teníamos presupuestado.

Ahora bien, retomando la pregunta inicial, ¿qué ocurre en algunos casos en que la adquisición fracasa o más bien retrocede, encontrándonos con niños de 5 o más edad siendo incapaces de controlar esfínter y volviendo a hacerse pipi?

La respuesta es amplia y varía de acuerdo a múltiples factores, pero focalizándonos en el aspecto psicológico en cuestión, en muchos casos estas regresiones infantiles son un llamado de alerta de que algo está ocurriendo.

¿Frente a qué situaciones o eventos podríamos encontrarnos con estas regresiones? En general cualquier situación en donde el monto de ansiedad sea superior a lo tolerable por el menor, podría interferir en el desarrollo normal del control de esfínter, así como en otros aprendizajes. En este sentido, una de las causas más comunes que se presenta, es frente al nacimiento de un nuevo hermano, en donde los hasta entonces “más pequeños de la casa” son destronados por el nuevo integrante. En ocasiones esto será motivo de alegría e inclusión por parte de algunos hermanos, pero en otros, motivo de ansiedades, celos, y rivalidades, lo que se traduce en la regresión hace etapas más tempranas, en el deseo inconsciente de volver a ser bebé.

Cambios de casa, problemas escolares, tensiones familiares, entre otros, podrán ser también causantes de este aumento del monto de ansiedad tolerable pudiendo también traducirse en la regresión hacia etapas anteriores, comunicando sus deseos inconscientes de ser cuidados, sus miedo a crecer, temor frente a la autonomía, entre otros.

Las causas son variadas y múltiples, lo importante es acoger esta necesidad y escuchar el trasfondo de la misma. Por este motivo, jamás se deberá castigar frente a esta conducta, incluso en algunos casos será más beneficioso el retorno al uso del pañal por el tiempo que sea necesario, con la finalidad de calmar el monto de angustia que está provocando esta situación. Es decir más que focalizarnos en retomar en el menor tiempo posible el control de esfínter perdido, deberemos abocarnos al foco del conflicto, la identificación de la causa que se encuentra a la raíz de este incremento angustioso.