Cuéntame un cuento.

Cuéntame un cuento.

fecha del articulo 29/04/2016

A modo de introducción podemos comentar la importancia que adquiere el juego en el desarrollo sano de un niño. Considerando la relevancia que cobra lo no verbal en etapas tempranas, es de vital importancia que veamos en el juego una herramienta de comunicación con nuestros niños, ya que es el juego una ventana de acceso hacia su mundo interno.

En este sentido, podríamos considerar al juego como un medio utilizado por los niños para dramatizar, representar, comunicar y descargar sus fantasías, como también para escenificar sus conflictos, permitiendo elaborar sus ansiedades y modular sus emociones.

Es así como el niño, creando una distancia a través de las personificaciones, representa y maneja “fantasmas” que, de otra manera, serían intolerables, domina angustias y anticipa proyectos, da sentido y organiza su propio mundo interno, metaboliza y ordena los estímulos que le llegan del mundo exterior e interior, y en resumen aprende a dominar sus fantasías e impulsos.

Ahora bien, dentro del juego, contamos con los cuentos, los que se constituyen como una herramienta rica para niños y adultos a la hora de querer adentrarnos en el mundo interno de nuestros pequeños.

Podríamos distinguir dos grandes ventajas de los cuentos; la primera de ellas, hace alusión a la “no saturación de un cuento”, es decir cada niño puede “rellenar” un cuento en distintos momentos de su crecimiento y en momentos con diferentes estados anímicos, dándole significativos diametralmente opuestos a una misma narrativa. En este sentido, los cuentos permiten vivir desde otro lugar, lejano en el espacio y el tiempo, en el mítico “érase una vez”, dinámicas cotidianas con sus seres más cercanos. Por otro parte, la identificación con alguno o algunos de los personajes del cuento, le permite al niño compartir sus emociones con otros al percatarse de que no son los únicos que han pasado por situaciones de ansiedad, miedo, alegría, etc. A su vez, el final feliz o la moraleja del cuento, le ofrece al niño una posibilidad de solución frente al conflicto que se presenta, en este sentido, desde el punto de vista simbólico, el niño experimenta en el cuento un espacio de contención, un receptorio a sus conflictos que en la vida real muchas veces le resulta muy complejo verle una solución.

Otro aspecto que debiésemos tener en consideración es la necesidad de nuestros niños por querer escuchar muchas veces el mismo cuento, lo que podríamos interpretarlo de dos maneras, en una primera instancia, se podría tratar de la permanencia de ciertos estados emocionales que llevan al niño a elegir una y otra vez la misma historia, pero también lo podríamos pensar como una continua recomposición del niño de sus propias fantasías, lo que le permite en cada narrativa, ir modulando sus emociones de manera diferente e ir incorporando nuevos aspectos.

Otra gran ventaja de los cuentos, son los procesos cognitivos que se activan a la hora de escuchar un cuento, me refiero a la capacidad de concentración que el pequeño adquiere en relación a lo que se está narrando, así como el desarrollo del lenguaje y de la capacidad simbólica, en donde el niño debe comenzar a desarrollar su capacidad de abstracción que le permita transportarse a este mundo imaginario. Les permite a su vez aprender a escuchar, a pensar y a comenzar con la adquisición de un óptimo desarrollo lingüístico.

Por último y no por eso menos importante, es el espacio vincular que se crea entre narrador y oyente, (madre/padre e hijo (a) en donde se conforma una diada al servicio del niño, receptiva a sus necesidades, contenedora de sus fantasías, permeable a sus inquietudes, amorosa y cercana, una instancia de encuentro íntimo, sin interrupciones, lúdico, de conocimiento mutuo y de entrega recíproca.