¿Sobrediagnóstico de Trastorno de Déficit Atencional?

¿Sobrediagnóstico de Trastorno de Déficit Atencional?

fecha del articulo 04/12/2015

Muchos padres llegan a la consulta preocupados a propósito de un “diagnóstico” de déficit atencional indicado en su mayoría por los profesores de sus hijos. Ante esto, surge en ellos una alarma, al no entender bien de qué se les está hablando y a su vez una preocupación por el malestar cognitivo, conductual y social que pudiese estar afectando a sus niños.

Cuando se indaga en que información se les entregó al respecto, la mayoría responde que según la impresión de los profesores, se trata de un niño desordenado, que le cuesta mucho poner atención, que habla constantemente en clases e interrumpe a sus compañeros y que constantemente se encuentra en movimiento.

La pregunta entonces resulta clara. ¿Qué Hacer? ¿Efectivamente estamos ante un Trastorno de Déficit Atencional?

Lo primero que debemos aclarar es que en Chile la prevalencia de dicho trastorno es entre un 3 y un 7% de la población escolar, algo así como uno o dos niños por curso. Ahora bien, ¿Cómo entonces es posible que en muchos establecimientos educacionales más de la mitad del curso se encuentre diagnosticado por este trastorno e incluso muchos de los niños se encuentren tomando medicamentos? Existen muchas controversias al respecto, hay profesionales que aluden a sistemas escolares rígidos y estructurados que buscan estandarizar el comportamiento de los niños, otros, aluden directamente a un sobre diagnóstico del trastorno como tal. 

A modo de aclaración les comento que el trastorno de déficit atencional e hiperactividad (TDAH) no es sencillo, ya que confluyen en su constitución aspectos neurobiológicos además de ambientales, por lo que sólo especialistas podrán concluir en la presencia o no de dicho trastorno. Enfatizo en esto último ya que impresiona la cantidad de niños que a corta edad se encuentran medicados por un "posible TDAH" simplemente a solicitud de su colegio.

Resumidamente el trastorno como tal se caracteriza por tres síntomas centrales; la inatención, hiperactividad e impulsividad. Ahora bien, para hablar de déficit atencional debemos tener en consideración que éste debe tener su aparición desde la temprana infancia, de lo contrario, si esto no es así y recién vemos síntomas en la adolescencia o en etapas avanzadas del desarrollo deberíamos entonces descartar dicho diagnóstico y pensar en otros factores que podrían estar interfiriendo en la conducta de nuestros niños. Es precisamente en esto último sobre lo que quiero profundizar, ya que en muchos casos nos encontramos con niños desatentos, impulsivos e hiperactivos sin la presencia de este trastorno. La pregunta entonces es frente a qué nos encontramos.

En muchas ocasiones tanto a niños como adolescentes, les resulta muy complejo verbalizar lo que les sucede, por lo que dan cuenta de su malestar evidenciando alteraciones en su conducta, volviéndose en algunos casos más irritables, disruptivos y con menor capacidad de focalización, pues bien, son muchas las alternativas que pueden estar provocando estos síntomas en nuestros hijos, por lo que es bueno darse el tiempo para observar más allá y pensar en qué otros factores pudiesen ser los causantes de estas alternaciones, muchas veces incluso alejados del sistema escolar y propios de dinámicas familiares, sociales, entre otros.

La invitación no es a sobrealamarse sino que a estar alerta de lo que nuestros niños nos están intentando comunicar por otros medios que no son la palabra.